La cerveza artesanal triunfa en Barcelona

La cerveza artesanal se viene imponiendo en todo el mundo desde hace algunos años, y cada día abren más pequeñas cervecerías que producen variedades de excelente calidad. Barcelona no se queda atrás en esta tendencia y te invita a hacer un recorrido por los mejores lugares para beber un buen tarro.

Si tienes planeadas unas vacaciones en Barcelona y te gusta la buena cerveza, estás de suerte. Aunque España es un país reconocido mundialmente por sus vinos, hace años que en los bares y las terrazas las jarras de cerveza se impusieron a los “chatos” de vino. Hoy te proponemos una ruta cervecera que te quitará la sed

Primera pinta: BlackLab

©Cristian Hurtado

Nada mejor que empezar nuestra ruta cervecera que desde la playa. Barcelona puede presumir de un clima cálido y luminoso la mayor parte del año. Así que, en cuanto bajes del auto, avión, barco o tren, tómate la primera cerveza artesanal en el BlackLab, en la Barceloneta. Con una terraza increíble y un interior muy bien diseñado (los propietarios eran arquitectos antes de ser cerveceros), este inmenso local se destaca por ser una brewhouse & kitchen (cervecería y cocina, pues). BlackLab sigue el patrón de las cervecerías americanas e inglesas, que se caracterizan por cervezas más suaves. Fundada hace dos años por Jing y Mat, una simpatiquísima pareja asiática y estadounidense, producen unos 1200 litros de su propia cerveza. No sirven otras marcas aunque, a veces, colaboran con productores locales.

Recomendación: pídete una cerveza Claudia y pork-belly-buns para comer (tocino con pan chino). Sí, leíste bien: “pan chino”. Este local se destaca también por fusionar la comida estadounidense con la asiática.

©Cristian Hurtado

Truco para organizar una escapada a Barcelona y encontrar el mejor hotel: 1) visita KAYAK, 2) pon tu destino y las fechas, 3) cambia a la vista de mapa y usa los filtros para encontrar las mejores zonas de turismo, compras, restaurantes y vida nocturna.

Segunda pinta: Ale&Hop

Pese a su corta vida, el Ale&Hop es una de las cervecerías artesanales más antiguas de la ciudad. Este local, con paredes decoradas con magnificas ilustraciones en blanco y negro, cuenta con 10 tiradores de cerveza donde seguro que encontrarás tu preferida. Si en BlackLab la experimentación es su “marca” (llegaron a servir una cerveza a base de Nesquick que no triunfó), en el Ale&Hop apuestan por una carta que va evolucionando. Aquí encontrarás propuestas más clásicas, como pils, negra o de cereal; además de otras que van cambiando a medida que se acaban. Otra singularidad de esta cervecería es su restaurante, escondido en una sala separada del bar. Aquí solo se come a base de menú vegano y vegetariano. Como nos explica Bernat, el camarero, “Todo kilómetro cero. Incluso los refrescos son alternativos y no hay ni Coca-Cola. Aquí se bebe Curiosity-cola”.

Tercera pinta: Garage Beer

©Kinoki Studio

Nuestra siguiente escala nos lleva hasta GarageBier, en el Ensanche. Se trata de un brewpub en toda su esencia. Más rockero, urbano y mucho más desenfadado que los anteriores, con una atmósfera más joven y cool. Aquí mejor llegar por la noche. La historia de este local arranca en un garaje, donde uno de sus fundadores ya fabricaba su propia cerveza mientras estudiaba en la universidad. Cuando llegó a Barcelona, siguió los cursos del gran Steve Huxley, un icono entre los amantes de la cerveza artesanal. Aquí producen 1500 litros de una cervezas con sabores increíbles, como a mojito, frambuesa o arándanos. Además, programan música en directo cada martes (20 horas) y DJs en algunas fiestas.

©Kinoki Studio

Cuarta pinta: Naparbier

Continuamos la ruta en el Ensanche. El Naparbier es un local sencillamente alucinante. Para dejarlo claro, es como tomarte una cerveza artesanal en una nave espacial o en un avión del futuro (por mucho que el diseño imite tabernas bávaras o checas). Es un local enorme (500 m2) abierto hace menos de un año donde se bebe y se come, por lo que estamos en una brewhouse. Las enormes barricas de acero inoxidable tienen capacidad para producir hasta 7000 litros de cerveza. Si te gusta esta bebida has llegado al paraíso: dos barras, doce tiradores, más de 20 mil cervezas disponibles y un menú asesorado por Miguel Aldana (estrella Michelin). Tiene capacidad para 80 personas. De pie o sentado, puedes escoger tu cerveza de entre las que se anuncian en unas pantallas digitales. Una cerveza de 25 cl cuesta unos dos euros (poco más de 2 dólares estadounidenses) y está buena a rabiar.

La última y nos vamos: La Rovira

El fin de la ruta nos lleva hasta el mítico Barrio de Gracia, más bohemio y menos frecuentado por turistas. Aquí nos tomaremos la última. La Rovira es un bar frecuentado por gente local, avalado por la trayectoria de sus propietarios en el establecimiento CaraB. Su propuesta: una docena de tiradores y un menú para comer en mesas compartidas, al estilo teutón. Si después de esta ruta cervecera te quieres convertir en productor, encontrarás el Family Beer a dos manzanas del Rovira. En esta tienda te atenderán Silvia o Peyo, una pareja que te instruirá en los primeros pasos para elaborar tú mismo la cerveza en casa. Quién sabe, quizás después de este viaje pongas tu propio brewpub o brewhouse. ¡Y si te animas, invita!

Y tú, ¿te gusta la cerveza artesanal o eres más de vino? ¡Comparte tus recomendaciones con nosotros!


Artículo de Felix Merino

Fotografía de portada: © Jacob Lund/Shutterstock.com